A vueltas con los productos disfrazados de seguros que durante los años de bonanza las entidades literalmente “colaron” a miles de particulares y pequeñas empresas, dentro de las escrituras de sus créditos y préstamos.
Exceso de confianza lo llaman muchos de los afectados, confianza si, pero exceso de euforia también.
Animados por el “desarrollo” el “progreso” y “ser europeos”, la sociedad española se creyó el cuento de la lechera y de la mano de los bancos fue una y otra vez a la fuente… hasta que rompió el cántaro.
Sin un plan b, del que tirar.hoy hay más de 3.000 personas que aún están cogidas por estos productos. Seguros… pólizas de seguros… seguros de rentabilidad… seguridad frente a subidas de interés…seguros.
Bankinter, Banco Sabadell, Caixa Galicia, son algunas de las entidades, hoy en las mesas de los jueces, que en 2008 comenzaron a incluir entre las escrituras de préstamos y créditos productos financieros camuflados de seguros protectores de las subidas del euribor.
Con tasas de interés garantizadas durante plazos cerrados aunque los tipos estuvieran por encima. Este dato cautivó a miles de familias y empresas que sintieron que se estaban protegiendo por si la situación cambiada.
Si el euribor subía y superaba el tipo de interés pactado, la entidad les pagaría. Detrás de esto por supuesto no había una póliza de seguros sino un swap, demonio que comenzó a atacar cuando el euribor, animado por las medidas de los Bancos Centrales para combatir una crisis que se iba de las manos, comenzó a caer en picado y los particulares empezaron a recibir cartas de los bancos indicándoles que debían dinero.
Las penalizaciones por salirse de este producto superan en algunos casos los 150.000 euros, pólizas de seguros que resultaron inseguras, que jugaron con el desconocimiento y la confianza que los clientes ponen en las personas en las que depositan sus ahorros y su futuro.
La actuación de los bancos es deleznable vista desde cualquier ángulo, es como si el abogado que defiende sus intereses le diga lo que tiene que hacer para hundirse.
Sin confianza no funciona un sistema, seguros inseguros para una sociedad confiada a la que le va a costar mucho recuperarse y no solo económicamente.
Seguros inseguros que arrojan las primeras sentencias positivas basadas en el engaño, la falta de transparencia, la especulación y el fraude.
Una vergüenza.
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